El fútbol se mueve en las redes

Un balón descansa dentro de las redes de un campo de fútbol playa.
La importancia de las redes sociales en el fútbol cobra importancia gracias a los aficionados. | Juan Eduardo de Cristofaro

La relación entre el fútbol y las redes sociales es notable. Pese a que los equipos han llegado relativamente tarde a la fiesta, sus perfiles públicos se han convertido en una herramienta fundamental de comunicación con sus seguidores, siendo uno de los canales  más importantes que tienen en la actualidad, lo que ha ayudado a estrechar la relación entre clubes y aficionados que se muestran con voz propia. Todo encaja a la perfección.

La exposición y la reciprocidad son lógicas. La pasión que nace en las gradas casa con la posibilidad de interactuar con opiniones en tiempo real, pero entonces surge la pregunta: ¿Quién generan más engagement? La lógica aplastante no tiene cabida en los resultados.

De esta manera, entendiendo engagement como el porcentaje de usuarios expuestos a un contenido y que interactúan con él, la sorpresa se hace mayúscula en Facebook en el mes de diciembre. Así, equipos modestos como la SD Huesca (0,83%), el UCAM Murcia (0,47%) o el CD Leganes (0,44%) se mueven como peces en el agua, según el informe publicado por la web especializada en gestión deportiva por y para el aficionado Deportes & Finanzas.

La analogía se repite en Instagram, donde las aficiones de clubes como el CD Numancia (17,46%), el Real Zaragoza (12,49%) o el CD Mirandés (10,91%) son algo más activas.

Por ello, se hace imprescindible el uso de las redes sociales en clubes pequeños, ya que es el medio ideal de promoción y contacto con los seguidores. Dos motivos convierten este razonamiento en fuerza de ley: el primero, es gratuito, por lo que el dinero no supone una excusa; y el segundo, un alto porcentaje de la sociedad actual tiene conexión a Internet, por lo que es la mejor forma y la más rápida para interactuar con aquellas personas que tienen una pasión en común, como por ejemplo los aficionados de un equipo de fútbol.

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De joven jugaba al fútbol sin cansarme demasiado porque por las noches me sacaba el graduado. En la ciudad de Marbella crecía y vivía sin hacer mucho caso de la climatología. Sin comerlo ni beberlo llegue a Valladolid donde en periodista allí yo me convertí. Punto y aparte, me busqué las habichuelas en una lluviosa Londres y volví a Madrid para llegar a ser consultor, creativo y diseñador. Sobrevivo como soldado de fortuna en esta web.