Un fortín hospitalario

F. C. Cartagena

Varios jugadores del F. C. Cartagena celebran juntos sobre el campo un gol marcado.
Varios jugadores del F. C. Cartagena celebran juntos un gol. F. C. Cartagena

Cartagena es una ciudad rebelde. Lo demuestran su Historia, repleta de momentos apoteósicos, y el carácter de sus gentes, inquebrantable y obstinado. Pero ser de Cartagena también significa ser hospitalario con los forasteros. Darles una calurosa bienvenida aunque vengan, como es el caso del Club Deportivo El Ejido 2012, para llevarse los tres puntos a casa. En manos del equipo, actual líder del grupo 4 de la Segunda División B, y de la afición del Fútbol Club Cartagena estará ahora evitar que eso pueda llegar a suceder, aunque una cosa no quita la otra.

Desde la Federación de Peñas del Fútbol Club Cartagena se han tomado muy en serio la misión de que el paso de los aficionados del club almeriense por la ciudad sea lo más agradable posible. Para ello, se han puesto en contacto con las peñas que tienen pensando trasladarse hasta la localidad para estar cerca de ellas y que, menos una victoria en el campo, se lleven el mejor recuerdo posible de su estancia en Cartagena.

Las puertas están abiertas para los aficionados de El Ejido, pero no así la muralla defensiva del equipo cartagenero, que lleva toda la semana preparando el encuentro contra el combinado andaluz, fijado para las 17:00 horas de este domingo 29 de enero. El objetivo pasa por  evitar cualquier sorpresa de última hora que pueda poner en peligro el liderato. Empatados a puntos (44) con La Hoya en la primera posición de la tabla, cualquier tropiezo podría complicar la situación para el F. C. Cartagena, que tendrá a su favor el factor estadio y toda la fuerza de la afición albinegra.

Para que no decaigan los ánimos, además, una de las peñas situadas en el Fondo Sur del estadio de Cartagonova, Submarino Albinegro, ha hecho un llamamiento a la afición para crear esta semana una grada de animación con el título ‘SomoseljugadorN12″. El estruendo promete llegar hasta más allá de aguas territoriales. Se recomienda a los jugadores del equipo celeste que no se olviden los tapones para los oídos.

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Fogueado durante siete años en el frío campo de batalla de la prensa económica, escribir de fútbol es como volver a los orígenes, a mis días de estudiante en los que cubría la información deportiva para la televisión de Valladolid, mi segunda ciudad. O primera, según se mire. Porque aunque nací en Madrid, fui forastero en la capital durante muchos años. Apasionado del fútbol, sigo siendo de los que se quedan con la boca abierta, literal, contemplando las maravillas de este deporte.