¡Mágico Paulo!

Real Madrid

Entre los madrileños barrios de Barajas y Hortaleza se levanta una fábrica. No es un negocio cualquiera, se trata de otro tipo de industria. Una producción en cadena que no contamina, huele a pasto y cuyos trabajadores tienen un horario flexible. Es La Fábrica blanca, la del Real Madrid, sobrenombre con el que se conoce a las categorías inferiores del club merengue, cuna de estrellas de la talla de Butragueño, Sanchís o el mismísmo Raúl.

En la actualidad la entidad cuenta con trece  filiales, donde forma tanto futbolística como educacionalmente a los futuros jugadores de la primera plantilla. Jugadores entre los que destaca una joven perlita, Paulo Iago Álvarez Morón o Paulo a secas, un jovenzuelo del Benjamín A con gran calidad y toque de balón. Un futbolista mágico, que dirige bien al equipo y tiene facilidad para finalizar las acciones de ataque desde el borde del área. En definitiva, un chico cuya fantasía es capaz de romperla en el césped y en las redes.

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De joven jugaba al fútbol sin cansarme demasiado porque por las noches me sacaba el graduado. En la ciudad de Marbella crecía y vivía sin hacer mucho caso de la climatología. Sin comerlo ni beberlo llegue a Valladolid donde en periodista allí yo me convertí. Punto y aparte, me busqué las habichuelas en una lluviosa Londres y volví a Madrid para llegar a ser consultor, creativo y diseñador. Sobrevivo como soldado de fortuna en esta web.