La ‘fiebre amarilla’ en Málaga

La AD Alcorcón partió muchos corazones el 27 de octubre de 2009 con el alcorconazo, pero también conquisto el de Víctor Sánchez, un aficionado malagueño que sigue a los alfareros en la distancia.

Víctor Sánchez en el Estadio Municipal de Santo Domingo durante el encuentro frente a Las Palmas. AD Alcorcón
Víctor Sánchez en el Estadio Municipal de Santo Domingo durante el encuentro frente a Las Palmas. AD Alcorcón

Pellegrini se sentó en el banquillo de Santo Domingo un 27 de octubre de hace algo más de ocho años. Por entonces, el Real Madrid acudía a su cita de Copa del Rey confiado ante un modesto equipo madrileño, el Alcor. Sin embargo, las circunstancias no siguieron el sendero que esperaban técnico, jugadores y aficionados. Los alfareros sorprendieron al equipo blanco ganándoles frente a su público por 4-0. Una proeza que da pie a la curiosa historia de amor entre este equipo y Víctor Sánchez Moreno, un joven malagueño de 16 años que en aquella fatídica noche inició su ‘fiebre amarilla’.

“Mi afición por la AD Alcorcón comenzó en 2009 con el famoso alcorconazo”. Así comienza todo. “A partir de ahí se incrementó progresivamente porque empecé a seguir sus partidos por televisión”, dice Víctor, quien con precisión y memoria añade que se fue “enamorando de este gran equipo hasta hacerme alfarero de pura cepa. He visto grandes partidos como el del play-off de ascenso a Primera ante el Valladolid, eliminatorias de Copa del Rey de hace años ante el Espanyol y recuerdo especialmente un partido ante el Girona, que perdimos 3-2, en el que me di cuenta de lo mucho que quiero a este club. Nos estábamos jugando la segunda plaza y el Girona también. Al descanso ganábamos 0-2, con dos goles de Oriol Riera, pero nos remontaron y perdimos 3-2. De la rabia por haber perdido aquel partido acabé llorando”, confiesa.

Amor sin preaviso

El joven aficionado durante su visita al Nuevo Arcángel de Córdoba en su estreno como hincha alfarero. AD Alcorcón
El joven aficionado durante su visita al Nuevo Arcángel de Córdoba en su estreno como hincha alfarero. AD Alcorcón

Una razón de ser que no tiene lógica, ni falta que hace argumenta Víctor: “Al principio se extrañaron cuando les dije que era del Alcorcón, siempre me han preguntado por qué. Cada vez que alguien me pregunta de qué equipo soy y le digo que de la AD Alcorcón, piensan que es una broma, pero cuando afirmo que es totalmente en serio, me preguntan el por qué. Ahora ya todos están acostumbrados y hasta he conseguido aficionar a alguno”, apunta con una sonrisa. Un amor que se debe a que “este equipo nunca se rinde, porque como dice su eslogan, hasta el último minuto del último partido”.

Por la distancia, Víctor solo ha podido ver al Alcorcón en directo en dos ocasiones “la primera en el estadio del Córdoba, yo tendría por aquel entonces doce años y empatamos a uno. La segunda vez fue en Santo Domingo, contra Las Palmas. Fue una gran experiencia, que viví con gran emoción y siempre quedará en mi memoria”, asegura con emoción a la espera de que se cumpla su gran sueño: “Ojalá algún día suba a Primera División y pueda verlo jugar contra mi otro equipo, el Málaga”.



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De joven jugaba al fútbol sin cansarme demasiado porque por las noches me sacaba el graduado. En la ciudad de Marbella crecía y vivía sin hacer mucho caso de la climatología. Sin comerlo ni beberlo llegue a Valladolid donde en periodista allí yo me convertí. Punto y aparte, me busqué las habichuelas en una lluviosa Londres y volví a Madrid para llegar a ser consultor, creativo y diseñador. Sobrevivo como soldado de fortuna en esta web.